Straubinger 1951

Tipo
Traducción
Lengua
Español
Canon
73 libros (canon completo)
Salmos
Numeración de la Septuaginta y la Vulgata
Joel y Malaquías
División occidental (Joel con 3 capítulos, Malaquías con 4)
Licencia
Dominio público
Fuente
Ver el origen del texto

Historia

La Biblia Platense, llamada también Biblia Comentada, la tradujo un solo hombre: Johannes Straubinger, sacerdote alemán que la hizo en el exilio, en la Argentina, y le dio el nombre de la ciudad donde trabajaba, La Plata.

Straubinger nació en Esenhausen, en Suabia, en 1883, y se ordenó en 1907. Formado en lenguas orientales, dirigió la Caritas de la diócesis de Rottenburg, y el 22 de septiembre de 1933 fundó en Stuttgart el movimiento bíblico popular católico, el actual Katholisches Bibelwerk. En 1937, según el relato de su colaborador Juan Carlos Ruta, la policía secreta le atribuyó una carta leída en los púlpitos de toda Alemania contra las calumnias del régimen nazi a la Iglesia. Avisado a tiempo, tomó un tren y cruzó la frontera suiza. Al año siguiente, Enrique Mühn, primer obispo de Jujuy, lo invitó a su diócesis. Straubinger tenía 55 años y no hablaba español. En junio de 1939 publicaba ya en Jujuy una Revista Bíblica, y después fue profesor de Escritura en el seminario de San José, en La Plata.

El prólogo de la edición cuenta cómo empezó la traducción: «Casi al acaso comenzó esta edición». Straubinger acababa de publicar en cinco tomos una Biblia traducida de la Vulgata, la de Torres Amat, cuando una gran editorial argentina le pidió, para el IV Congreso Eucarístico Nacional, una traducción de los Evangelios hecha directamente del griego. Salió en septiembre de 1944, con prólogo del cardenal Copello y 186 xilografías (grabados tallados en madera y estampados como un sello) de Víctor Rebuffo (1903-1983). Las ediciones populares de la Pía Sociedad de San Pablo pasaron del medio millón de ejemplares. Vinieron después los Hechos, en 1945, y las cartas de Pablo, en 1947. En 1948 la editorial Desclée de Brouwer publicó el Nuevo Testamento completo, que le valió al traductor un doctorado honoris causa de la facultad de teología de la Universidad de Múnich. Los Salmos, traducidos del hebreo, salieron en 1949. En una carta de marzo de 1951, Straubinger anunciaba para ese año el Antiguo Testamento, que presentaba como la primera traducción católica americana según los textos primitivos, y añadía que la llamarían «Biblia platense».

El prólogo reivindica esa primacía con cuidado: «Si no andamos equivocados, es esta la primera versión católica americana, hecha sobre los textos primitivos». Reconoce que el chileno Guillermo Jünemann tradujo antes la Biblia entera, pero del griego, tomando la Septuaginta para el Antiguo Testamento, y que de él solo llegó a imprimirse el Nuevo Testamento. La Platense sería, entonces, la primera completa hecha por católicos de América sobre el texto hebreo. El prólogo insiste también en que la obra es de un solo traductor, que es a la vez su único comentador, y desaconseja a otros seguir el ejemplo. Las notas explican casi todos los versículos. Straubinger llamaba «método patrístico» a la decisión de buscar en ellas ante todo la doctrina y la aplicación a la vida, más que el aparato crítico. En este sitio aparece solo el texto bíblico.

En noviembre de 1951 Straubinger partió hacia Alemania. Ya enfermo, no volvió. Murió en Stuttgart el 23 de marzo de 1956.

Curiosidades

En los libros que no están en la Biblia hebrea, la Platense no traduce el griego. El prólogo dice que ese es el único punto en que difiere esencialmente de las traducciones españolas de Nácar-Colunga y Bover-Cantera, que parten «del texto griego actual, que no siempre es el mejor». Aquí los deuterocanónicos llegan en la forma de la Vulgata. Se ve en Tobías, cuya versión latina es muy distinta de la griega. En la noche de bodas, el Tobías de la Platense le dice a Sara: «Levántate, Sara, y hagamos oración a Dios hoy y mañana y pasado mañana; porque estas tres noches nos uniremos con Dios» (Tobías 8,4). El griego, que sigue la World English Bible, solo tiene una petición de misericordia.

La misma fidelidad aparece donde menos se esperaría. En el padrenuestro, Straubinger traduce del griego y aun así escribe «pan supersubstancial» (Mateo 6,11). La nota lo explica: «Supersubstancial, esto es, sobrenatural. Así traducen San Cirilo y San Jerónimo». Descarta también «cotidiano» y «de nuestra subsistencia» porque no se compaginan con una oración «que es todo sobrenatural». En Lucas 11,3 va más allá que el propio Jerónimo, cuya Vulgata dice allí quotidianum: la Platense repite «supersubstancial» (Lucas 11,3). La Crampon, que también tradujo del griego, tiene en los dos lugares «el pan necesario para nuestro sustento».

En el Nuevo Testamento, los corchetes marcan lo que falta en los mejores códices griegos, como advierte la edición. Por eso Marcos 9,44 y 9,46 aparecen solo como números entre corchetes, y Hechos 8,37, la confesión del eunuco, ni siquiera así. En Juan 18, Straubinger desplaza una frase: el versículo 24, «Anás lo envió atado a Caifás», pasa entre corchetes al final del 13, y en su lugar queda solo la indicación «[Va después del 13]» (Juan 18,24).

Los salmos siguen la numeración de la Vulgata, aunque estén traducidos del hebreo: el del pastor es el 22, «Yahvé es mi pastor, nada me faltará» (Salmo 23,1). El número hebreo viene impreso al lado. Joel tiene también tres capítulos y Malaquías cuatro, como en la Vulgata. El nombre divino, en cambio, viene del hebreo: donde está el tetragrámaton, la Platense escribe Yahvé, como la Crampon escribe Yahweh y la Canisius Jahweh.

Fuentes

Comparar esta edición